Podemos cambiar nuestro destino, y trabajar para conseguir sentirnos mejor y hacer realidad aquello de ‘Ano nuevo, vida nueva’.
El comienzo del año es la fecha elegida por casi todo el mundo para hacer propósitos con los que empezar una nueva vida, más saludable y con objetivos positivos. Quien más, quien menos decide empezar a estudiar inglés, o perder unos cuantos kilos de peso. Incluso los hay que deciden apuntarse a cursos de yoga u otras actividades que les ayuden a aprender nuevas maneras de sentirse en forma y en plenitud.
Si queremos vivir el año que vamos a iniciar a fondo, y gozar al máximo las experiencias que nos deparará, debemos empezar por sentirnos bien con nosotros mismos. Un primer paso es que hagamos un balance de lo que hemos vivido y que tomemos conciencia de que podemos modificar las cosas a nuestro gusto, haciendo las actividades que queremos. Fijémonos un plan de vida para el próximo año, y establezcamos las metas que queremos conseguir en el futuro más inmediato, a nivel de estudios, de trabajo, y a nivel personal y espiritual.
Podemos cambiar nuestro destino, y trabajar para conseguir sentirnos mejor y hacer realidad aquello de "Año nuevo, vida nueva". Para poder conseguirlo, debemos empezar por fijarnos metas a nivel emocional y físico para el próximo año y centrarnos en las conductas que vamos a usar para conseguirlas.
Estos pequeños consejos están fundamentados en la disciplina del Coaching y la Programación Neurolingüística PNL creada por los psicólogos Richar Bandler y John Grinder, basada precisamente en el poder que tiene nuestra mente para crear nuestro propio devenir, a través de nuestros pensamientos y emociones.
Aprovechemos las fiestas de Navidad y el inicio del Nuevo Año para hacer un repaso a nuestro día a día, sentirnos bien con lo que hemos hecho y animarnos a pensar en qué queremos hacer con nuestra vida en los meses siguientes. No hace falta que nos propongamos grandes objetivos, como hacernos millonarios, pero sí que podemos programar propósitos positivos, como empezar una actividad física que nos ponga en forma o realizar un cursillo que nos interese, no solo a nivel profesional sino también para nuestro crecimiento personal como, por ejemplo, adentrarnos en el mundo de la espiritualidad.
Un último consejo importante es que no pongamos todas las esperanzas en estos propósitos para el Año Nuevo. Deben ser algo que nos ayuden para nuestro bien, pero nunca una obsesión que nos haga sentir mal o estresados.
Foto: Miles de Risas
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